Puede que pode a Votemos

La mañana es gris y la lluvia se agradece, eso es lo que más se comenta a las puertas de la Chancillería mientras se fuman los cigarrillos mañaneros. Tiempo atrás jamás hubiera pensado que acabaría en medio de estas pequeñas tertulias con guardias civiles de por medio, para qué decir otra cosa. La mayoría de ellos son conservadores, esa es la verdad, pero también es cierto que la mayoría son muy educados. Se acerca un compañero y le damos un repaso al panorama futbolero, para empezar: «La lluvia es buena para el campo, la pelota rueda mejor». Las pifias del Granada C.F. hacen corrillo y, de ahí, con total normalidad, se pasa a la política o a lo que se tercie. Uno de los tertulianos de cigarrillo se confiesa y sentencia: «Pues, ¿sabes qué?, que yo puede que pode a Votemos». «¿Qué has dicho?”, dice uno de los guardias, «repítelo», dice aguantándose la risa. Y el otro: «¡Que puede que pode a Votemos! ¡Coño, otra vez! ¿Tú te crees que no me voy a equivocar teniendo al lado a un guardia civil con pistola?» (Risas generalizadas). El guardia arremete: «Qué le vas a podar, ¿la coleta? ¡Como no lo digas bien es cuando me van a dar ganas de sacar la pistola!».
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La gente está cambiando o, mejor dicho, algo está cambiando en la gente que nunca cambiaba. Tal vez sea la aceptación de la diferencia, del otro-que-no-piensa-como-yo. No es mucho según de qué país hablemos, pero creo que hablando de España sí que lo es. La cultura política aún no ha calado lo suficiente. Eso es otra cosa distinta, mucho más difícil de conseguir porque requiere el esfuerzo de informarse, de leer, de distinguir la verdad de la mentira y, tal vez, de adquirir una perspectiva que sólo la dan los años vividos y leídos y, sin embargo, es fundamental para que el panorama cambie algo. El enterarme de la supresión, como asignatura obligatoria, de Filosofía con la LOMCE es lo último que me ha cabreado. Parece que nuestros gobernantes (nuestros administradores, como les gusta a ellos llamarse en épocas de elecciones) siguen apostando por una sociedad más “práctica”, donde el fin (ganar dinero) justifique los medios. ¿Qué es eso de una ciudadanía crítica, capaz de razonar y argumentar y, sobre todo, para qué sirve? Ya legó a la posteridad Solchaga, el ministro socialista de economía a principios de los 90, su famosa frase: «España es el país del mundo donde más rápido puede uno hacerse rico». Bueno, lo diría por él y sus amigos del IBEX, basta con buscar un poco por internet para saber por qué lo digo. Me he acordado —me acuerdo muchas veces— de Luis Martínez Drake, mi profesor de filosofía en el Bachillerato, y poeta. Yo quería tener unos zapatos como los suyos, ser tan adusto y elegante en el vestir como él, fumar como él y, con el tiempo, llegar a tener en la sonrisa socarrona esa justa dosis de escepticismo y de compromiso, de ilusión y de derrota, de amargura y de fe frente a la vida. Eran tiempos en los que jamás pensé que desde las instituciones se impondría en el futuro el menosprecio al pensamiento, a las artes, a las letras, a todo aquello que se llamaba antiguamente, con buen criterio, humanidades. La precariedad no deja tiempo para nada más que pensar en cómo comer mañana o en cómo pagar las facturas, y nuestros administradores lo saben. Algo está cambiando en la gente que nunca cambiaba, pero me temo que eso no será bastante porque desde arriba llevan años tirándonos piedras como promesas y les basta con que pensemos lo sucinto para elegir su papeleta de nuevo. Y vuelta a empezar.

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El deudor

Después de que hayan pasado casi treinta años de la muerte de mi padre, puedo seguir diciendo que con los muertos queridos nunca está uno en paz.


EL DEUDOR

    A mi padre

SIN más, se aleja a toda prisa, sombra
sobre el agua que arrastra la pendiente.
Es un muerto que antaño fue doliente,
y lunes y palabras. ¿Quién le nombra,

quién cree sentir más pena que la mía?,
¿no basta no tener la fe o la ciencia,
no bastan los silencios de esta herencia
que montan siempre guardia en la alegría?

Hay palabras que llegan a destiempo,
como estas: no valen ni un adiós.
Me acojo a ti, único y falso dios,
tiempo mío que come de otro tiempo.

Imagen 198

Hoy no se fía

………Enamorada del agua, flor de la brisa,
……..que vive sola por culpa de las espinas
…………………………………….(Carlos Cano)

..

CON el paso de los siglos

mi ciudad se ha vuelto ciega, sorda, muda.

Sin embargo aún conserva la memoria,

casi maternal, del deseo de futuro.

Amarga y bella,

madre y madrastra

es esta ciudad rendida

donde el que nace se hace viejo

a fuerza de preguntarle al olvido.

Hoy no se fía, rezaba en las tabernas

del barrio, poblado de jaulas y secretos.

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Bosteza a la tarde la madre o la madrastra,

hermosa y enlutada, ajena a la algarabía

nupcial de nuestros juegos.

Tiempo tendremos de medir

cuán lejos queda de esta tierra el horizonte,

dicen sus ojos eclipsados;

cuánta fatalidad heredamos, qué dosis

de veneno persiste en nuestras venas,

presagian sus párpados cerrados.

.

Bella y amarga, mi ciudad rendida,

la que oculta sus ríos,

la de mirada desconfiada,

la que de día anochece,

la humillada, la humillante,

la ensimismada flor de la brisa,

la que se echa de menos,

la que huye por el agua y suspira

triste y te abraza a veces

como una buena madrastra

que sabe que en ella no confías.

.

(De Todo es Poesía en Granada, Esdrújula Ediciones, 2015)

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