Ciudadanos: la moda más vieja

Un amigo, al que tengo por instruido y leído, de izquierdas, como son la mayoría de mis amigos, me dijo hace tiempo al respecto de Ciudadanos que era la derecha civilizada, no la derechona que encarna el PP. Me asusté cuando oí eso de su boca. Y me asusté porque pensé que si a mi amigo, tan culto y tan de izquierdas, y tan instruido y tan leído, habían sido capaces estos de Ciudadanos de engañarlo, podrían hacerlo con medio país. Ese es el peligro de Ciudadanos, auténticos lobos jóvenes con pieles de cordero, encumbrados, bendecidos, apadrinados y financiados por los poderosos para suplir al desgastado PP que ha perdido la confianza de sus electores, no por haber saqueado el país, sino por haber saqueado el país de tan torpe manera que se haya enterado todo el mundo. Volvamos veinte o treinta años atrás a escuchar los discursos de regeneración democrática de líderes del PP frente a la corrupción del PSOE en el Gobierno. Son discursos impecables de líderes peperos hoy encarcelados o imputados por corrupción. Los de Ciudadanos, con Albert Rivera y su economista Garicano a la cabeza, son capaces de tildarse de centro-izquierda si hace falta y a la vez defender los copagos en Sanidad y Educación, el aumento de impuestos indirectos, los recortes de subvenciones, la mano dura para con los parados proponiendo solapadamente la supresión del subsidio de desempleo, la eliminación paulatina del sistema público de pensiones en beneficio de planes privados de pensiones… Rivera dijo el otro día que condenaba la dictadura franquista «como todo demócrata» —y lo dijo como lo más natural del mundo—, pero también dijo que nos dejáramos de memorias históricas: un gol al cuartelero PP, y un gol a un PSOE sin escrúpulos que no le hace ascos a nada. Y así con todo. A los del PP ya se les ve venir y estos de Ciudadanos han aprendido la lección. Marketing y marketing. Si hay que aparentar soltar el lastre de las ideologías en aras de conseguir electores para la causa, se suelta, no hay problema. Y es aquí donde se ha equivocado Podemos al explicar su “centralidad del tablero”: en palabras de Julio Anguita y su Frente Cívico se entendía mejor, pero llegó a menos gente, lastrado por el pasado y la figura imponente del califa rojo; el discurso de Pablo Iglesias ha llegado a más gente, pero no lo ha sabido explicar bien y ha sido precisamente la izquierda de siempre, entre la que está IU, la que más sangre ha hecho del asunto. El caso es que PP, PSOE y Ciudadanos van consiguiendo lo que querían, tener sobre las cuerdas a Podemos, su enemigo común (hasta la patronal veía con buenos ojos, puestos a las malas, un gobierno nacional tripartito) y no ha sido difícil si pensamos que a la fuerza de ese frente se han sumado los propios errores de Podemos. Así ha pasado de ser el protagonista esperanzador de la grave situación que atraviesa esta sociedad a sólo ser el pobre antagonista de Ciudadanos, convertido ahora en la estrella emergente, la vieja estrella de siempre remozada por los mejores cirujanos. No en vano iba la banca a apostar por ellos, ya sabemos el dicho: la banca siempre gana.

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